En Sudamérica, la OMM advierte que el sudeste del continente, incluyendo el sur de Brasil, Paraguay, el norte y noreste de Argentina y Uruguay, podría enfrentar lluvias por encima de lo habitual, con riesgo de inundaciones, tormentas severas y deslizamientos.

Para predecir su aparición, los especialistas monitorean temperaturas superficiales y subsuperficiales del océano, vientos y el índice de oscilación austral, que mide la presión atmosférica entre el Pacífico oriental y occidental. Cuando todos estos indicadores se alinean, la probabilidad de El Niño aumenta.

Las proyecciones internacionales coinciden en que, si se consolida el escenario de “super El Niño”, la Cuenca del Plata y las zonas agrícolas del centro-este y noreste argentino podrían registrar un importante aumento de las precipitaciones durante la primavera y el verano austral.