El gobierno de Colombia anunció que aplicará la eutanasia a por lo menos 80 hipopótamos, sobre un total de 200 que viven en el país y que son descendientes de los cuatro ejemplares que llevó para su zoológico personal el fallecido narcotraficante Pablo Escobar.
Lo que comenzó como un capricho excéntrico del líder narco se convirtió tres décadas después en un grave problema ambiental y de seguridad en el centro del país, donde esta especie se reproduce sin control hasta convertirse en un peligro.
En 2022, los casi 200 hipopótamos que descienden de esos primeros cuatro ejemplares traídos de África hace más de 30 años fueron declarados por el Gobierno como especie exótica invasora y elaboraron planes para su control que no llegaron a aplicarse hasta ahora.
El plan contempla dos métodos de eutanasia, una física y otra química, que comienzan con la captura del hipopótamo, la sedación y posterior administración de medicamentos “aprobados por expertos en el manejo de estos procesos”.
Por qué no se los trasladó a otros países
Los intentos de reubicación de ejemplares del río Magdalena no tuvieron éxito debido a una mutación genética en los hipopótamos, indicó la ministra de Ambiente, Irene Vélez.
“Hay una mutación genética importante, por lo que algunos países se resisten” a aceptarlos, dijo Vélez después de anunciar la puesta en marcha del plan de sacrificio de unos 80 ejemplares.
